Volvé a iluminar tu cara!

Ay, qué bonita!, decían nuestras abuelas pellizcando los cachetes.

Es que de niños tenemos la cara llena de luz y suaves redondeces, aún con simpáticos hoyuelos.

Con los años eso se va perdiendo. El rostro se “desinfla” y se lleva el efecto rozagante. Aparecen zonas hundidas y más oscuras alrededor de los ojos y la boca, los pómulos o las mejillas.

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Cara de cansancio… o flaccidez?

 

“Tenés cara de cansada”, te suelen decir con más frecuencia después de cierta edad. Puede ser por estrés, pero la verdad es que a todos nos afecta la flaccidez facial por el paso del tiempo.

Nuestra cara “se afloja” porque el tejido conectivo (que une musculatura y piel) se debilita progresivamente. A la falta de tono de los músculos se suma que la piel produce menos colágeno y elastina perdiendo adherencia.

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