Calorías líquidas: el enemigo oculto de las vacaciones

Ésta es una recopilación de una interesante nota que nos llegó de Sanatorio Diquecito de Córdoba.

En verano tomamos más líquido y en general, más alcohol.  Entonces?

Pongamos un ejemplo de una noche tipo: en la picada, 2 vasos de cerveza (300 calorías) o 1 vaso de aperitivo (200 calorías).Con la comida, 2 copas de vino (360 calorías) o 1 vaso de fernet con cola (360 calorías). Sumando, son casi 1.400 “calorías líquidas” provenientes del alcohol, casi lo mismo que la comida en sí.

Si tenemos un gasto promedio de 2.000 calorías por día, sólo con la bebida cubrimos más de las dos terceras partes.

El valor calórico varía según la graduación alcohólica. Las que tienen azúcar, como los vinos dulces o los espumantes, suman calorías extra. Ej: los típicos tragos de jugo de fruta con vodka, que al “engañarnos” nos hacen tomar más cantidad. Lo mismo pasa con la cerveza, tiene menor graduación que una bebida blanca, pero se toma más cantidad.

Gran parte del alcohol se absorbe en el estómago, y el resto en el intestino delgado. Por lo tanto el aporte calórico del alcohol se produce antes que el de la comida, que tarda más en digerirse. Qué pasa con esto?. El cuerpo se alimenta de lo que primero tiene disponible. Por lo tanto, usa las calorías del alcohol y no la grasa de la comida como combustible almacenando tejido adiposo. Por eso se dice que “el alcohol fija las grasas”.

Aparte de las calorías, la sobreingesta de alcohol trae otros problemas para la salud:

-Es agresor de la mucosa gástrica. Agudiza la gastritis, acidez o reflujo gastroesofágico.

-Es agresor para el hígado. Especialmente incide en el hígado graso.

-Es un deshidratador. Para recomponerse del alto consumo alcohólico se necesita tomar mucha agua (por eso duele la cabeza).

-Abre el apetito. Al producir secreción de jugos gástricos, cuando se empieza a tomar alcohol se siente más hambre desde el principio de la cena.

-Desinhibe el sistema nervioso. No controlamos lo que comemos y bebemos.

Se sugiere entonces ingerir la menor cantidad de calorías líquidas, por sus consecuencias negativas para el organismo.

Durante la cena puede reemplazarse por alguna gaseosa light o 2/3 de una copa de vino, evitando los aperitivos y tragos.

Para aplacar la sed hay que optar por agua, soda, jugos frutales o alguna bebida gaseosa cero calorías. 

Y, finalmente, hacer una buena depuración al día siguiente de la cena.